noviembre 26, 2009

Carolina (mini-ensayo)




Ojos de cielo,
Brazos de sol,
Manos de mariposa,
Sueño de un dios,
Boca de agua pura,
Cuerpo que brinda su sed,
Voz que me otorga dulzura,
Olor que inspira placer,
Palabras de infinita altura,
Música que lleva a volar,
Hoy camino por una ruptura,
Y tu impulso me ayuda a saltar.
Otaner

octubre 12, 2009

La sonrisa pícara


Con mi lonchera tomate sin dibujos ni calcomanías salía al recreo de jardín de infantes, dentro llevaba varias golosinas, ninguna tan importante como el paquete individual de galletas rellenas, las otras eran mías pero éstas estaban a punto de conocer a la dueña que las iba a saborear...

Una blusa blanca, un saco rojo amarrado por la cintura, y un cabello negro hecho cachitos recogidos con esas binchas de bolitas que parecían de cristal pasaban frente a mi con la sonrisa más dulce y tierna -que es posible que nunca vuelva a captar algo así- del pasillo, regresando a mirarme e invitándome a tomarla de la mano... María Fernanda, quien había robado mi corazón y unas cuantas risas de vergüenza también, era quien iba a portar mi dulce regalo en su recreo.

Bajamos las gradas, y mientras nadie nos viera era hermoso tomar su mano, pero cuando nos estaban viendo, sobre todo los niños, la audacia entró en acción y soltamos las manos cerca de mi espalda como si sólo estuviéramos agitando los brazos.

"Te traje galletas" le dije, y cuando me miró pensé recibir un "gracias", "que rico", "mis preferidas", cualquier palabra hubiera sido gratificante para mi en señal de corresponderme el presente que le traía y que me había robado de la alacena de la cocina de mi casa… lastimera sorpresa tuve cuando dijo "El Tito también me dio unas igualitas" y vi como guardaba el paquete en su lonchera rosada de Hello Kitty junto con otros dos paquetes similares, sin embargo el momento más hermoso de mis seis años estaba por comenzar cuando luego de sacar un jugo y cerrar su lonchera me dijo con sonrisa pícara "Las tuyas han de estar más ricas".

Otaner

Publicado en Recuerdos Tempranos

febrero 16, 2009

Olor

Por robarse un chocolate lo golpearon, se defendió por ser valiente, pero no pudo con el gordo y los varios mochilazos que le dio en la cara, le rompieron la nariz y le cerraron un ojo, tendido en el suelo el aliento y el aire no le salían ni le entraban, sólo el frío de las 7 de la mañana antes de entrar a clases era lo que circundaba su rostro junto al mismo frío con que los demás "compañeritos" lo dejaron botado con lágrimas de ira más que de dolor. Me vengaré pensó y se desmayó. Al despertar sentía sangre en su boca, Clarita la maestra lo llevaba a la enfermería de la escuela, no se había desmayado más de dos minutos, pero ese paréntesis de tiempo lo llevó a perder algo que nadie se imagina no tener: "su olfato", sus fosas nasales estaban cubiertas de sangre que se comenzaba a coagular, el tabique estaba roto y no podía sentir el oxígeno que cubría su rostro, decidió dormirse pensando para si mismo "me desmayaré o fingiré hacerlo y luego despertaré de verdad y estaré curado junto a mis padres que velarán cerca de mi cama de hospital, veré la luz blanca de mi habitación y el rostro de una enfermera bajo ella", sintió que lo recostaban y se durmió.

"En unos dos a tres días estará mejor, la radiografía no muestra nada de lo que podamos asustarnos, llévenle dulces de los que le gusten, ya le doy el certificado médico para los días de reposo", no era lo que pensaba escuchar sobre todo luego de la imagen que había preparado antes de dormirse, no estaba contento, él quería estar en un hospital y respirar aquel olor funesto de los hospitales, pero estaba en el mismo sitio, el doctor Cifuentes se fue dando un apretón de manos a su padre quien le dijo "Ya deberías aprender a defenderte o alejarte mismo de las malas compañías, no creo que los dulces te hagan bien, mejor cómete estas salchipapas que no alcancé a acabarme". Se incorporó pensando el olor grasoso y tibio de las papas con salsa de tomate dulce y la chirle mayonesa, pero no percibió nada, acercó la funda amarilla y no podía percibir nada, lo que tenía en las manos le parecían un tajo de plástico con varios colores, dejó caer el "paquete" al soporte para pies de la camilla y sintió asco, asco por pensar en comerse plástico y por pensar absurdamente que lo era.

enero 19, 2009

Un año, una pequeña eternidad

Un año, una pequeña eternidad
Un beso, el motor de mis días
Una caricia, la añoranza del beso.
Una mirada, quien propone tus caricias

Bésame en tu silencio,
Desnúdate en mis soledades,
Abre la mente de la emoción,
Vigila mis pasos e inúndalos de luz.

Hoy, ayer, más tarde, ahora, Siempre,
Caminamos de la mano,
Caminamos hacia nosotros,
Y hacia en nuevo ser que nos acompañará.

diciembre 17, 2008

Más allá de la piel

En la caída de tu vestido...
se caen además los pasados,
desaparecen las vergüenzas,
se desatan los nudos,
se deslizan los cabellos que te rozan la frente,
te siento, te soy, te estoy.

Que viento huracanado son tus manos
cuando suben por tu perfil,
cuando tocan tu tersura,
y cuando rozan tu flor húmeda.
La oscuridad de tus rincones,
La claridad de tu sonrisa,
El volumen de tu caderas,
La comodidad de tu vientre,
El misterio de tu mirada,
Todo lo que te hace mujer,
Todo eso que cruza el camino al centro de mi alma,
Toda la música de tus gemidos.
Me reta a verte más allá de nuestra piel.